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28/02/2020

Gestión social integral, reasentamientos responsables

En el marco de ejecución de nuestros proyectos, la concertación con las comunidades es fundamental.

Mediar con las comunidades las posibles afectaciones que pueda generar un proyecto durante la etapa de construcción, y posteriormente en su operación y mantenimiento, hace parte de nuestra gestión social integral.

La franja de servidumbre es el espacio de seguridad alrededor de la red de transmisión, en total son 32,5 metros a lado y lado de las líneas de alta tensión los que deben estar despejados, para garantizar la seguridad de los habitantes y el adecuado funcionamiento de la red. Por lo anterior, desde nuestro modelo de gestión social integral, enmarcado en el respeto de los Derechos Humanos, desarrollamos nuestro programa de reasentamiento y restitución integral de condiciones de vida el cual se ejecuta como medida de manejo para atender a las familias de alta vulnerabilidad ubicadas en los corredores de las líneas, en las que no puede haber infraestructura permanente, por lo tanto, las viviendas que están en él deben ser reubicadas. a través de una gestión social y ambiental responsable.

En 2019, realizamos 52 traslados definitivos de familias en el Proyecto Interconexión Noroccidental a 230/500 mil voltios, en los que nos aseguramos de que las familias fueran reubicadas en una zona habitacional adecuada, en la que puedan implementar un proyecto productivo o mejorar sus competencias laborales para conseguir su sustento diario.

Carlos Bustamante y María Fany Rojas Muñoz, hicieron parte de nuestro programa de reasentamiento por nuestro proyecto Interconexión Noroccidental a 230/500 mil voltios, línea de transmisión Antioquia – Medellín – Ancón Sur. Tras vivir por  quince años, en la vereda La Pradera del municipio de Heliconia, fueron reasentados en el corregimiento de Sevilla, del municipio de Ebéjico, en 2017.

Su nuevo hogar cuenta con condiciones dignas para habitar y un proyecto productivo que favorece su seguridad alimentaria, el cual contó con la instalación de galpones de gallinas ponedoras que, además de surtir su propia despensa, producen lo suficiente para vender huevos a la comunidad y obtener ingresos adicionales para suplir sus gastos.

“Estamos muy bien. Gracias a mi Dios que estamos acá porque allá estábamos muy estrechos. No hemos aguantado hambre y gracias a Dios estamos muy bien”, dice Carlos al referirse a su nuevo hogar. Y así llevan su vida hace más de dos años, sin afanes ni incomodidades que a su edad pudieran llegar a afectar su salud. En ISA INTERCOLOMBIA conectamos un punto con otro, convencidos de que el bienestar de otros está ligado al nuestro.